Son demasiados extranjeros eso dice.... Benjamín Gil

Desde el Pitcher Plate
Armando Cázares
Cancun, Q Roo a 16/abril/2026


A unos días de dar inició la LMB


Columna Desde el Pitcher Plate

Por Armando Cázares Ruiz

15 de abril de 2026

A unos días de iniciar la temporada de la Liga Mexicana de Béisbol, una vez más el manager de los Charros de Jalisco y de la selección mexicana, Benjamín Gil, ha encendido la polémica.

Gil ha declarado abiertamente que no está de acuerdo con la gran cantidad de jugadores extranjeros en los rosters de los 20 equipos del circuito veraniego. Su argumento es claro: el exceso de foráneos limita las oportunidades del talento mexicano, especialmente de aquellos peloteros jóvenes que necesitan foguearse para aspirar a llegar a las Grandes Ligas.

Y no solo eso. También señala que no todos los extranjeros que llegan elevan el nivel. Muchos —según su visión— son jugadores promedio que terminan ocupando espacios que podrían ser aprovechados por peloteros nacionales en desarrollo.

Sin duda, son declaraciones polémicas. Pero viniendo de alguien que vive el béisbol desde dentro, que conoce el terreno y que trabaja directamente con talento nacional, vale la pena analizarlas con seriedad.

En lo personal, coincido con Benjamín Gil.

Es cierto que han llegado figuras de gran nivel que sí marcan diferencia, como Robinson Canó y Trevor Bauer con los Diablos Rojos del México, así como Didi Gregorius con Algodoneros de Unión Laguna. También nombres como Chris Carter o Luke Voit han pasado por la liga dejando buenos números.

Pero esos son casos puntuales.

La realidad es que, conforme avanza la temporada, se vuelve común ver el “carrusel” de extranjeros: jugadores que cambian de equipo una, dos o hasta tres veces, sin lograr consolidarse. Van y vienen, ocupando plazas que difícilmente llegan a manos de peloteros mexicanos que también necesitan oportunidades.

Mientras tanto, muchos jugadores nacionales probados se ven obligados a emigrar a ligas de menor nivel para poder mantenerse activos y sostener a sus familias. Es una situación que existe, aunque pocas veces se diga abiertamente.

Otro punto importante: ¿realmente ha mejorado el nivel del juego?

En ocasiones, lo que se observa en el terreno no refleja una liga fortalecida. Errores mentales, pifias defensivas y fallas básicas siguen presentes, lo que pone en duda si la sobrepoblación de extranjeros está cumpliendo con el objetivo de elevar la calidad.

Además, el tema impacta directamente en la selección nacional. En el más reciente Clásico Mundial de Béisbol, quedó claro que muchos de los jugadores que representaron a México fueron formados en Estados Unidos, ya sea por descendencia o vínculos familiares, y no dentro del sistema nacional.

Ahí es donde el desarrollo local debería jugar un papel clave.

La discusión ya está sobre la mesa y seguramente generará ruido dentro de la liga. Ahora queda esperar qué postura tomará la directiva de la Liga Mexicana de Béisbol ante este tema.

Mientras tanto, los jugadores extranjeros —que no tienen culpa alguna— deberán responder en el terreno, ofreciendo espectáculo y calidad. Al final, el aficionado es quien paga un boleto y merece salir satisfecho.

Lo mejor que le puede pasar a la liga es elevar su nivel competitivo.

Por ahora, solo queda esperar que se cante el playball.

Reciban un saludo desde el paraíso.