Gil + Gil = Exito
Desde el Pitcher Plate
Armando Cázares
Cancun, QRoo a 08/febrero/2026
No cabe duda de que la mancuerna de papá e hijo
No cabe duda de que la mancuerna de papá e hijo más exitosa dentro del béisbol mexicano es la de Benjamín y Mateo Gil, bicampeones con los Charros de Jalisco y, por si eso fuera poco, flamantes campeones de la recientemente terminada Serie del Caribe 2026, la cual le da a México su décima corona dentro del evento internacional, que a pesar de ser un torneo de campeones de ligas y para nada selecciones nacionales, sí le otorga un gran prestigio al equipo que se levanta con el campeonato.
En declaraciones que hizo ayer el manager de la Selección Mexicana de Béisbol para el Clásico Mundial, Benjamín Gil, después de coronarse de manera cardíaca ante unos aguerridos Tomateros de Culiacán, declaró que el pelotero con más presión en todo el béisbol nacional y chance hasta caribeño, era definitivamente su hijo Mateo Gil, simple y sencillamente por ser pariente de su manager.
Toda la razón para el campeón de Serie Mundial con los Angelinos de Anaheim.
Ese último turno del vástago a la hora “cero”, con dos outs en la pizarra, ya con dos strikes y cero bolas, Gil sacó la casta y revirtió la cuenta negativa para conseguir un pasaporte que a la postre fue fundamental para el cardíaco triunfo de los Charros de Jalisco. Mateo se fajó y se fajó en el turno del campeonato; Tomateros lo tuvo a un strike de coronarse y el chamaco se convirtió en “caballo” a la hora cero.
El papá (manager) lo pudo haber cambiado y transferir la responsabilidad a otro; sin embargo, lo dejó batear y ahí está el resultado. Qué fortaleza de ambos, qué confianza de ambos, y ahora son campeones de un evento internacional.
Para los retractores de este tremendo pelotero les va una frase de Mark McGwire, cuando lo cuestionaban por pegar tantos cuadrangulares en Grandes Ligas. Él decía: “Todos esos que me critican, tómense lo que quieran, párense en el home plate, péguenle a la pelota y depósitenla del otro lado de la barda”.
Lo mismo aplica para el vástago de Bengy: jugar a ese nivel no lo hace cualquiera, batear a ese nivel mucho menos. Ya quisiera yo verlos “temblando” al primer lanzamiento.
Mateo, ese último turno al bat, te hizo, como bien dice tu papá, un “caballo”.
Felicidades por ese vínculo entre dos tremendos peloteros mexicanos, ganadores y exitosos.
Éxito en lo que viene y
Un saludo desde el paraíso.
Nota El merito es de toda la organización de los Charros de Jalisco, Desde el puesto más sencillo en la empresa hasta el propietario, por supuesto que los que dan la cara y el resultado son los peloteros y cuerpo técnico, todos absolutamente todos se lucieron ayer, tremendo espectáculo de ambas novenas.